domingo, febrero 24

Cuento del arenero - 2005

Una niña de Belgrano ve pasar su vida frente a sus grandes ojos claros. Se pone de novia con él, le cocina galletitas con la mamá, él le regala flores. Luego de varias idas y venidas se dan un piquito. Van a la misma primaria, crecen juntos y tienen los mismos amigos. Crecen un poco más, van a la misma secundaria, se pelean un par de veces, sufren mucho, se reconcilian. Hacen el amor, Se son infieles, se pelean, se reconcilian, ella queda embarazada, Se casan, se van a vivir juntos, pasan hambre. Lo ascienden, ella también trabaja, los tiempos mejoran. Los niños crecen, ellos envejecen, los niños se casan, ellos se quedan solos. Él se muere.
Ella lo mira, lo mira, lo mira y le dice que no. Devuelve el chupetín a su boca y se aleja saltando hacia el arenero. Él, se va a preguntarle a la nena del tobogán.

FRAGMENTO - VACACIONES 2004 - 2005


Un árbol se recorta oscuro, negras sus hojas sobre el cielo gris, rosáceo y cansino de la estación de tren. Una estación perdida en la provincia de Buenos Aires, desolada, en el medio de la nada.

Las hojas no tiemblan con el viento, sino que aceptan dejarse llevar por su lento vaivén; como si fueran ellas las que lo hicieran moverse, y las nubes recortan diferentes fondos, como acompañando la coreografía de estas hojas, que me quieren decir algo. Que siempre le dicen algo a aquel al cual le toca sentarse en ese asiento ventanilla, que queda frente al árbol. Yo las escucho, y me hablan de amor, de ternura, de sensualidad, de frío, oscuridad y más amor, en definitiva, amor a todas esas cosas. Y me asombro, de como de una forma tan.. irrefrenable, te metiste adentro mio, a tal punto que mis ojos ya no son mis ojos, sino que en parte son los nuestros.

Mi forma de ver el mundo cambió. También mi forma de relacionarme con los demás. Sobre todo con el mundo. Pero eso pasa siempre. Uno se construye a partir de lo que lo nutre.. y todos nos comemos unos a otros.

Du bist was du isst.